Región: ¿Lloverá?: Ceaza entrega análisis meteorológico para el trimestre de marzo a mayo
Gentileza: Diario El Día / Crédito de Fotografía: Cedida.
A pesar de los húmedos días percibidos en febrero a causa del evento El Niño, el pronóstico para la región en los siguientes meses es de aridez y baja probabilidad de lluvias, manteniendo el panorama desalentador respecto a la crisis hídrica.
Desde hace 5 años, la región de Coquimbo presenta escasez de precipitaciones las que alcanzan un 27% en la provincia de Elqui, 21% en Limarí y 42% en Choapa. Y estas cifras no mejorarán, según las proyecciones para este 2024, nuevamente se estima que habrá carencia de lluvia, que generará un escenario más criticos para los embalses de la región.
Así lo confirma Jaime Leyton, Magíster en Medio Ambiente y meteorólogo de Meganoticias, quien explica que es poco probable que es poco probable que la situación se invierta durante el otoño, a pesar de que el evento El Niño está en declive y que la región entrará en fase de neutralidad.
En esta misma línea, el meteorólogo también menciona que terminando el otoño existe una alta probabilidad de que se instale el evento de La Niña y sobre ello sostiene que “es muy posible que el régimen de precipitaciones en la zona centro norte tuviese un déficit de lluvias durante el invierno”.
Respaldando lo anterior, Cristian Orrego, encargado del Área Meteorológica del CEAZA indica que los modelos estacionales de instituciones internacionales, que realizan simulaciones atmosféricas también están alineados en un escenario con bajas precipitaciones en los próximos meses.
AUSENCIA DE LLUVIAS Y FENÓMENOS CLIMÁTICOS
El meteorólogo del CEAZA, Tomás Caballero, explica que el principal mecanismo de lluvias en la región corresponde a sistemas frontales que van de paso. Por ende, el número de estos eventos, su alcance e intensidad determinará si la condición climática de los siguientes meses será lluviosa, normal, o seca.
Además, añade que “estos sistemas se desplazan hacia el oeste, a través del Océano Pacífico y su trayectoria se determina por múltiples procesos que ocurren con distintas escalas de tiempo, por ejemplo, El Niño, la oscilación de Madden y Julián y la oscilación Decadal”.
En esta línea, el experto también recalca que “es importante la ubicación e intensidad del Anticiclón del Pacífico Subtropical, ya que esta alta presión no permite el paso de los sistemas frontales hacia la región, desviándolos hacia el sur”.
CAMBIO CLIMÁTICO
En relación a lo anterior mencionado, el meteorólogo de T13 Gianfranco Marcone, quien posee una Maestría en Cambio Climático, explica que, según los registros históricos, el fenómeno del Niño trae consigo un aumento de precipitaciones acorde a la época. Esto último, implica que la cantidad de humedad se incrementa acorde a la estación en la que el evento climático se establezca.
Continuando en este sentido, el experto indica que, en los últimos años, El Niño no se ha comportado con normalidad en la región y esto es debido al cambio climático y el calentamiento global.
“El calentamiento global ha mantenido las presiones altas, y estas están tan establecidas que impiden que los sistemas frontales avancen con normalidad hacia la región, generando este déficit de precipitaciones”, añade Marcone.
La baja de lluvias que acarrea la región desde hace 5 años es la principal causa de desabastecimiento de los embalses y así lo confirman los expertos. Se espera que los pronósticos climáticos cambien, para que la crisis hídrica no continúe avanzando

